~~Arboles: La Piel Del Planeta~~

No creo que seamos del todo conscientes de lo que significan los árboles para éste planeta. Grandes, frondosos, esbeltos, verdes, amarillos, altos, bajos, exuberantes, dorados, airosos, delicados, elegantes o apuestos. Pueden ser de mil formas y colores, pero todos son cordiales atrayentes y seductores. Garantizo que nadie de más por menos. O por nada. Producen oxígeno y azúcares complejos, proporcionan sombra, fijan nitrógeno, absorben dióxido de carbono, crean microclimas, protegen el suelo, cambian de color con las estaciones, ofrecen frutos sabrosos, reducen la contaminación del aire, generan biodiversidad, regulan la temperatura y…… son entrañablemente mágicos (que se lo cuenten a los Druidas).

Cada especie de árbol tiene su naturaleza propia, pero en general su energía es serena, tranquila, sosegada. Si miramos el mundo como un ente vivo (que lo es), los árboles constituyen la piel del planeta. En palabras de Dorothy McLean:

” Los grandes bosques deben florecer, y los hombres han de verlo si desean continuar viviendo en éste planeta. Los arboles son, verdaderamente, la piel de la tierra, y la piel no sólo cubre y proteje sinó que es a través de ella que pasa la fuerza de la vida.”

(Dorothy McLean, To Hear The Angels Sing)

Es bien conocido el gran amor de los celtas hacia la naturaleza, y en particular hacia los arboles, los cuales consideraban sagrados. Eran 13 los arboles que consideraban intocables y que crecían en bosques específicos que llamaban nemat, o lugares de culto. Es curioso que a lo largo de la tradición bretona haya dos arboles cuya importancia se remarca insistentemente: el manzano y el avellano. De hecho hay un antiguo proverbio que dice así:

Tres seres hay que no respiran que sólo pueden compensarse con seres que respiran: un manzano, un avellano y una arboleda sagrada.”

Una antigua tradición afirma que al nacer un niño, los celtas tenían la costumbre de plantar un árbol, el cual se convertía en el compañero y consejero del recién nacido durante toda la vida, por ello era normal que cada uno cuidara de su árbol.

Enraizados fuertemente en las entrañas de la tierra, crecen buscando el cielo, y estableciendo una  maravillosa conexión entre el cielo y la tierra, y a la vez perteneciendo a ambos. Nos sirven de reconexión con nuestra propia sabiduría y esencia.

Mi pequeño homenaje a estos grandes seres ♥

La puerta del Arbol

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